Y de un soplo evaporó todas las palabras que me dijo.


Vida mía, si el frío de mis piernas pudiese entender que no estés aquí. Si no enfermasen los inviernos de primavera. Si las nubes no se cansaran de llover. Si el asfalto de este lugar pudiese tararear en una carcajada cuántas veces he callado frente a la intolerancia de aquellos paseos por el Hype Park sin ti. Si la primavera supiese de lo que hablo, si tú me quisieras la mitad de lo que te quiero yo a ti... Si yo te deseara una tercera parte de lo que tú una vez me deseaste a mi... Ay amor, si se nos pudiese olvidar el camino recorrido. Si de vez en cuando cuentas cuántas tardes perdiste conmigo. Relájate y habla en pasado, hay rimas del tiempo que el viento arrastró a mis manos. Así que, te regalo un último detalle, un beso sin aliento de vida que te haga capaz de olvidar los mil anteriores.

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